La expansión de las TIC y su influencia disruptiva en la sociedad ha surgido a partir de la invención de Internet, que podríamos datarla en 1969 con el Proyecto ARPANET, dando lugar a la denominada Sociedad de la Información a finales del siglo XX.
¿LAS TICS EN EL AMBIENTE LABORAL?
La magnitud y globalidad de las TIC empuja a su tratamiento y estudio desde diferentes dimensiones interrelacionadas, y por ello realizo una clasificación de 3 dimensiones de apropiación de las TIC desde el Trabajo Social.
Las TIC favorecen una gestión eficiente de nuestras acciones, y su aplicación implica un cambio de paradigma, ya que el error más común es digitalizar “lo de siempre”. Es decir, digitalizar los documentos en papel a PDF, desarrollar de forma online los protocolos preexistentes, el presencialismo en las acciones, y no replantear el método frente al resultado.
Las TIC permiten la gestión colaborativa rompiendo las barreras espaciales y temporales, puedes desarrollar un trabajo conjunto en plataforma digital, donde cada integrante trabaje a diferentes horas y desde cualquier lugar del mundo, de forma ubicua.
Las TIC favorecen una comunicación horizontal, donde es posible contactar de forma directa con cualquier persona, esto ha cambiado radicalmente la forma de relacionarse y comunicar. Se han puesto en valor los contenidos independientemente de quien los genere, ya que su valía la evalúa y realiza la comunidad, dotando de innumerables oportunidades a las personas, saliendo del anonimato, y convirtiendo la reputación en un elemento de gran relevancia a través de la identidad digital.
Para ello hay que favorecer las plataformas de comunicación y atenderlas, el protagonismo de las personas con las que nos relacionamos debe ser una prioridad que marque nuestras acciones. No podemos facilitar los medios para la palabra y hacer oídos sordos de las propuestas que recibamos.Las TIC en la comunicación tienen que ser un instrumento transversal en nuestra evaluación continua, tenemos la herramienta para adaptar nuestra labor a la realidad sin la necesidad de estudiar hipótesis.
Si sabemos escuchar y dialogar podremos ajustar nuestras propuestas a la realidad social.
Un elemento clave es tener capacidad para relacionar estas 3 líneas siendo complementarias, lo que favorecerá una implementación completa e integral.
Y es en la línea de actuación metodológica cuando debemos tener más presente esta circunstancia.
En la medida que integremos de forma personal el alcance de las tecnologías digitales en la sociedad actual y sus implicaciones podremos facilitar más oportunidades a las personas con las que trabajamos.
